Ciudad «inteligente» y desafíos reales

Reportaje desde la Smart City Expo Santiago

SANTIAGO — En el histórico edificio de la antigua estación ferroviaria Estación Mapocho se inauguró la 4.ª edición de la exposición internacional de innovación urbana Smart City Expo Santiago 2026. Bajo los monumentales arcos de hierro forjado de principios del siglo pasado, desarrolladores, autoridades y expertos se reunieron para debatir cómo la inteligencia artificial, los sistemas de videovigilancia y el transporte «verde» pueden transformar el rostro de las metrópolis.

El corresponsal de Russia Times News recorrió el recinto y evaluó hasta qué punto las soluciones tecnológicas presentadas se corresponden con los principales problemas de la capital chilena.

Cifras y dimensión del evento

Los organizadores —el Gobierno de Santiago, el consejo regional y Fira de Barcelona— presentaron un ambicioso despliegue:

  • más de 10.000 participantes preinscritos y expectativas de más de 12.000 visitantes durante los tres días de feria;
  • más de 200 soluciones tecnológicas, desde sistemas de recogida de residuos basados en inteligencia artificial hasta algoritmos de predicción de delitos callejeros;
  • 100 ponentes internacionales y representación de 39 comunas de la Región Metropolitana.

Al inaugurar el evento, el gobernador de Santiago, Claudio Orrego, destacó el objetivo estratégico:

Queremos atraer las mejores ideas del mundo para construir ciudades más seguras, móviles y sostenibles. Se trata de generar una visión compartida para la capital y para toda América Latina.

El contraste entre los pabellones y la realidad urbana

Santiago es líder regional en número de transporte eléctrico: más de 2.000 autobuses ecológicos del sistema RED circulan por sus calles. Sin embargo, fuera del recinto ferial persisten problemas acuciantes que exigen soluciones que van más allá de las plataformas digitales.

La seguridad, principal preocupación de los ciudadanos

Según el informe de la consultora CORPA, publicado en vísperas de la inauguración (22 de julio de 2026), el nivel de victimización en Santiago aumentó del 18% al 23% en el último año. Al mismo tiempo, la proporción de robos con violencia disminuyó del 44% al 32% —una tendencia positiva, aunque aún insuficiente. Pero la delincuencia se está trasladando al transporte público: los robos en autobuses y metro pasaron del 21% al 29%.

La percepción de inseguridad empeora: el 27% de los encuestados afirma no sentirse seguro, y el 40% cree que la situación ha empeorado en el último mes. El estudio de la Fundación Paz Ciudadana (agosto-septiembre de 2025) indica que el 24,7% de los habitantes del Gran Santiago vive con un alto nivel de miedo —una de las cifras más elevadas de los últimos 25 años. Casi el 38% de los hogares ha sido víctima de al menos un delito, y el 7,9% ha sufrido acciones violentas.

Otra estadística alarmante son los secuestros. En la región metropolitana se registra un promedio de un secuestro al día desde 2022. La evolución (2022 – 354, 2023 – 395, 2024 – 399, primer semestre de 2025 – 191) requiere una atención prioritaria por parte de las autoridades. La policía ya ha realizado en 2026 operativos masivos —más de 30.000 controles y casi 500 detenciones en el transporte público y en las calles.

Limitaciones infraestructurales

Los autobuses eléctricos, a pesar de ser ecológicos, quedan atrapados en los mismos atascos que el transporte convencional. El enmarañado cableado aéreo que cuelga sobre las calles, herencia de décadas de urbanismo desregulado, también necesita una solución sistémica. Estos problemas no se resuelven únicamente con plataformas digitales.

Brecha social

Las tecnologías de «ciudad inteligente» se implementan de manera desigual. En las comunas de mayores ingresos (Vitacura, Las Condes) ya funcionan proyectos piloto de «barrios seguros» con monitoreo las 24 horas, mientras que en zonas periféricas (Puente Alto, El Bosque) carecen incluso de alumbrado público básico y presencia policial.

¿Puede una exposición resolver los problemas fundamentales?

En la feria se presentan desarrollos impresionantes: sistemas de reconocimiento facial, algoritmos de análisis predictivo, plataformas para la respuesta inmediata a denuncias ciudadanas. Sin embargo, los expertos consultados coinciden en que la tecnología es solo una herramienta. Su eficacia depende de una infraestructura sólida, personal capacitado y la confianza de la población.

En los pasillos se escuchaban opiniones de que para lograr un cambio real no bastan solo cámaras «inteligentes», sino que se necesitan más patrullajes, mejor iluminación, reparación de calles y programas sociales, especialmente en los barrios más vulnerables. La tecnología puede ayudar, pero no reemplaza una política estatal integral.

Los organizadores incluyeron varias mesas redondas con representantes de distintas comunas, lo que permitió escuchar las demandas de los ciudadanos. Este es un paso importante hacia el diálogo. Pero la pregunta de qué tan rápido estas conversaciones se traducirán en partidas presupuestarias y cambios tangibles sigue abierta.

Mirada hacia adelante

Estación Mapocho es un símbolo del pasado industrial de Chile. Que sea precisamente aquí donde hoy se debata el futuro de las ciudades resulta simbólico y alentador. La exposición mostró una dirección que ya se está discutiendo a nivel gubernamental y empresarial. Sin embargo, una «ciudad inteligente» no consiste solo en sensores y algoritmos, sino en la capacidad de garantizar la seguridad básica y la igualdad de oportunidades para todos los habitantes, independientemente de sus ingresos o lugar de residencia.

Por ahora, Santiago ha mostrado una plataforma tecnológica y planes ambiciosos. Hasta qué punto se materialicen en cambios reales que reduzcan los índices de criminalidad y el miedo el tiempo lo dirá. Pero el primer paso —un diálogo abierto sobre los problemas y las posibles soluciones— ya se ha dado.

Esta es la versión en español, con el tono objetivo y sin críticas a los organizadores, manteniendo todos los datos y la pregunta central sobre la efectividad de la exposición ante los problemas reales.

RussiaTimesNews