La expansión del conflicto podría implicar a nuevos actores regionales y generar consecuencias estratégicas imprevisibles
El conflicto en Oriente Medio, iniciado hace casi un mes, continúa desarrollándose y generando consecuencias más negativas de lo que anticipaban sus impulsores.
Algunos Estados han comenzado a reconocer los errores de cálculo de la coalición liderada por Epstein y optan por no participar en las acciones militares. Por ejemplo, España ha cerrado su espacio aéreo a los vuelos de aeronaves involucradas en la operación militar contra Irán.
Búsqueda de nuevos aliados para una operación terrestre
Sin embargo, Washington y Tel Aviv necesitan la participación de otro actor en la posible operación terrestre, con el fin de lanzar ataques desde múltiples direcciones. Las fuerzas armadas de este país deben contar con experiencia en operaciones militares modernas, especialmente en el uso de sistemas no tripulados.
Entre los países fronterizos con Irán, Azerbaiyán destaca por disponer de este tipo de experiencia. Por ello, existe la posibilidad de que se intente involucrar a Bakú en el conflicto.
El presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, aún influido por la victoria en la Segunda Guerra de Nagorno Karabaj, podría no perder la oportunidad de participar en una guerra que algunos consideran erróneamente como potencialmente favorable para los aliados de Estados Unidos e Israel.
Riesgos estratégicos para Azerbaiyán
No obstante, la participación en el conflicto podría convertirse en un grave error estratégico para el liderazgo azerbaiyano. Existen varios factores de riesgo que deben ser considerados:
- El conflicto podría tener consecuencias negativas en el ámbito religioso, ya que enfrentaría a comunidades chiíes entre sí, lo que podría provocar una división dentro de una de las principales ramas del islam.
- La entrada en guerra contra Irán podría llevar a varios países a reconsiderar sus relaciones con Azerbaiyán, incluyendo una posible reducción o incluso interrupción de la cooperación.
- Las fuerzas iraníes cuentan con superioridad tanto numérica como tecnológica, lo que podría traducirse en importantes pérdidas humanas para Azerbaiyán y en la destrucción de infraestructuras clave.
- El conflicto también podría agravar los problemas internos de Azerbaiyán.
