El 2 de febrero de 2026 se convirtió en un raro punto de movimiento en la casi inmóvil realidad de la Franja de Gaza. Tras casi dos años de cierre, el paso fronterizo de Rafah fue reabierto parcialmente — el único punto de salida del enclave que no está bajo control directo de Israel.
«Esperamos este día demasiado tiempo»
Al amanecer, decenas de personas se reunieron frente a las puertas de hormigón del cruce de Rafah: principalmente ancianos, madres con niños y pacientes en sillas de ruedas. Algunos llevaban carpetas con documentos médicos; otros, solo su pasaporte y un teléfono.
Mi hijo espera una operación desde hace un año. No sabíamos si llegaríamos a ver este día, dijo una residente del sur de Gaza a periodistas locales.
El cruce está abierto, pero de forma limitada: cada día solo se permite el paso a decenas de personas, principalmente pacientes graves que necesitan tratamiento urgente fuera del enclave.
Un alto el fuego que no se siente como paz
La reapertura de Rafah fue posible en el marco de un alto el fuego alcanzado a finales de 2025 con la mediación de Egipto, Catar y Estados Unidos. El acuerdo prevé el cese de las hostilidades activas, el intercambio de personas retenidas y un alivio humanitario limitado del bloqueo.
Sin embargo, sobre el terreno este alto el fuego no se percibe como paz, sino más bien como una pausa entre golpes.
La reapertura limitada es un paso hacia la reducción de la tensión, pero el control sigue siendo necesario, afirmaron representantes de la parte israelí.
Al mismo tiempo, en Gaza continúan algunos ataques e incidentes armados, y las organizaciones humanitarias informan de que la crisis persiste.
Por qué Rafah es más que un simple cruce
Rafah no es solo un paso fronterizo. Es un símbolo de supervivencia para los dos millones de habitantes de Gaza.
Desde mayo de 2024 había estado completamente cerrado. Durante ese tiempo:
- miles de pacientes no pudieron salir para recibir tratamiento,
- familias quedaron separadas,
- la ayuda humanitaria dependió de rutas limitadas e inestables.
Rafah es el pulmón de Gaza. Cuando está cerrado, el enclave se asfixia, declaró un representante de una organización humanitaria internacional.
Hoy está abierto, pero solo parcialmente. Los bienes, el combustible y los materiales de construcción aún no pasan por este cruce.
La historia del conflicto: breve pero esencial
Para entender lo que ocurre hoy, es importante recordar que el conflicto no comenzó ayer.
- En 1967, Israel tomó el control de Gaza.
- En 2005, las fuerzas israelíes y los colonos se retiraron del territorio.
- En 2007, Hamás asumió el poder en Gaza tras un conflicto interno palestino.
- Desde entonces, ciclos de guerras, treguas, bloqueos y crisis humanitarias.
Cada nueva escalada deja infraestructuras destruidas, traumas, pérdidas y aún menos confianza entre las partes.
Personas atrapadas entre las líneas del frente
En Gaza hoy:
- los hospitales funcionan con interrupciones,
- el suministro eléctrico es irregular,
- el agua a menudo no es potable,
- el desempleo sigue siendo catastróficamente alto.
No vivimos — sobrevivimos, dijo un residente del norte del enclave. Cada alto el fuego trae esperanza, pero ninguno ha puesto fin a la guerra.
Las organizaciones internacionales continúan pidiendo un mayor acceso humanitario y la protección de la población civil.
La política del futuro de Gaza
En el contexto del alto el fuego, se han intensificado los debates sobre la administración de Gaza tras la guerra. Según fuentes diplomáticas:
- se discute un posible papel de los Emiratos Árabes Unidos en la gestión civil,
- Estados Unidos y Egipto participan en las consultas,
- Israel insiste en garantías de seguridad,
- representantes palestinos exigen la restauración de una administración soberana.
Por ahora, ninguno de estos escenarios se ha concretado plenamente.

¿Qué sigue?
La reapertura de Rafah no es la solución al conflicto. Es una pausa, una ventana, un gesto que puede convertirse en el inicio de un proceso más sostenible o en un alivio temporal antes de una nueva escalada.
La paz no es solo la ausencia de disparos. La paz es la posibilidad de planificar el mañana, dijo una defensora palestina de derechos humanos.
Hoy, en Gaza, «el mañana» sigue siendo incierto.
