Nepal en ruinas: cómo el desborde de un lago glaciar cambió el país

El 26 de agosto de 2026, el desborde de un lago glaciar en el Himalaya desencadenó una de las mayores catástrofes humanitarias en la historia de Nepal. A 31 de agosto, el número de víctimas mortales confirmadas ascendía a 903, y más de 4.200 personas permanecían desaparecidas. La comunidad internacional, encabezada por China, India y Estados Unidos, desplegó una operación de rescate masiva, pero la magnitud de la tragedia sigue creciendo con cada hora.

Crónica de la catástrofe: cómo ocurrió

El 26 de agosto de 2026, en la región montañosa de Rasuwa, al norte de Nepal, en la frontera con el Tíbet, se produjo el repentino desborde de un lago glaciar. Una enorme masa de agua, hielo y rocas, un llamado aluvión glaciar, se precipitó valle abajo por el río Bhote Koshi.

La corriente arrasó todo a su paso: aldeas, centrales hidroeléctricas, carreteras y puentes. Las zonas más afectadas fueron los distritos a lo largo de los sistemas fluviales Bhote Koshi y Trishuli. La catástrofe no solo golpeó Nepal, sino también las regiones fronterizas de la Región Autónoma del Tíbet, en China.

La tragedia sorprendió no solo a los lugareños, sino también a cientos de trabajadores que estaban construyendo centrales hidroeléctricas en la zona.

Magnitud de la tragedia: cifras que estremecen

A 31 de agosto de 2026, los datos oficiales eran los siguientes:

IndicadorNepalChina (Tíbet)Total
Fallecidos90316919
Desaparecidos4.2475464.793

El 29 de agosto, las cifras eran de 626 muertos y 1.924 desaparecidos. En solo dos días, estas cifras casi se duplicaron, lo que evidencia la extrema dificultad de las operaciones de rescate y el hallazgo constante de nuevos cuerpos.

Entre los desaparecidos hay 517 extranjeros y 933 trabajadores que estaban empleados en proyectos hidroeléctricos.

Operación de rescate: una carrera contra el tiempo

Las autoridades nepalíes movilizaron recursos sin precedentes. En las labores de rescate participan:

  • Cerca de 19.000 efectivos de las fuerzas de seguridad
  • 16 helicópteros de rescate

Los rescatistas trabajan en condiciones extremas de alta montaña, donde cada hora cuenta. Sin embargo, las tareas de búsqueda se ven complicadas por lo inaccesible del terreno, la infraestructura destruida y la amenaza constante de nuevos deslizamientos.

Se presta especial atención a las centrales hidroeléctricas, donde podrían estar atrapados cientos de trabajadores. Allí se concentran las mayores esperanzas de encontrar sobrevivientes.

Ayuda internacional: el mundo responde al llamamiento

El gobierno nepalí pidió ayuda internacional, solicitando en particular cámaras frigoríficas para conservar los cuerpos y kits de prueba de ADN para identificar a los fallecidos. Y el mundo respondió.

China: el principal donante y vecino más cercano

China fue uno de los primeros en acudir al rescate. El 30 de agosto, dos aviones de transporte militar Y-20 del Ejército Popular de Liberación aterrizaron en el aeropuerto internacional de Tribhuvan, en Katmandú.

China envió:

  • 50 toneladas de carga humanitaria
  • 13.200 artículos de primera necesidad: tiendas de campaña, mantas, sacos de dormir, raciones de comida seca, botiquines

Además, Pekín envió a Nepal:

  • Cuatro especialistas en rescate en túneles (otros cuatro estaban listos para viajar)
  • Ayuda financiera de emergencia de $2 millones
  • Imágenes satelitales y datos hidrológicos de las zonas afectadas

La portavoz de la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo de China, Tang Ying, declaró:

China y Nepal son una comunidad unida por montañas y ríos comunes. Ante este desastre natural, ambos países permanecerán firmes hombro a hombro, uniendo esfuerzos para superar las dificultades, demostrando con hechos la esencia de la amistad tradicional a través del Himalaya.

Estados Unidos: más de $3,6 millones

El Departamento de Estado de EE.UU. anunció una ayuda humanitaria de más de $3,6 millones, incluyendo asistencia alimentaria de emergencia.

Reino Unido: £5 millones y equipos de rescate

Londres asignó £5 millones (unos $6,8 millones) para las operaciones de rescate y envió equipos de búsqueda y rescate.

India: expertos en túneles

India, con su amplia experiencia en operaciones de rescate en alta montaña, envió 11 especialistas en rescate en túneles.

Australia: $5,7 millones

El primer ministro Anthony Albanese anunció 8 millones de dólares australianos (unos $5,7 millones) y el envío de suministros y equipos.

Unión Europea: €2 millones

La UE destinó €2 millones (unos $2,3 millones) para ayuda de emergencia: alimentos, medicinas, agua potable y servicios sanitarios.

Emiratos Árabes Unidos: $10 millones y 83 toneladas

Los EAU aportaron $10 millones para la recuperación y enviaron 83 toneladas de alimentos y artículos de primera necesidad.

Canadá: $3,6 millones

Ottawa anunció 5 millones de dólares canadienses (unos $3,6 millones) en ayuda humanitaria.

Japón, Singapur, Catar y otros

Japón, Singapur, Catar, Malasia, Sri Lanka y otros países también ofrecieron su ayuda.

Rusia: la búsqueda de sus ciudadanos desaparecidos

Rusia no se mantuvo al margen, aunque su participación se centró principalmente en la suerte de los ciudadanos rusos que se encontraban en la zona del desastre.

Según la embajada rusa en Pekín, al anochecer del 29 de agosto, en la zona del desastre en la frontera chino-nepalí había ocho rusos desaparecidos. Entre ellos se encontraba el bloguero ruso Alexander Zimin.

La embajada de Rusia en Nepal habilitó una línea de emergencia para los familiares de los desaparecidos:

*La embajada de Rusia cuenta con una línea de emergencia: +9779801047187.*

Los diplomáticos pidieron a las familias de los rusos que pudieran estar en la zona y no se comunicaran que enviaran solicitudes oficiales para organizar la búsqueda.

A 29 de agosto, dos rusos habían sido rescatados. Las autoridades nepalíes informaron del rescate de 121 extranjeros de diferentes países, entre ellos dos ciudadanos rusos.

El presidente ruso, Vladímir Putin, envió sus condolencias por la tragedia en Nepal y el Tíbet.

Sin embargo, no hay datos oficiales sobre el envío por parte de Rusia de cargamentos humanitarios o equipos de rescate a Nepal.

Chile: una señal de alarma para los Andes

Aunque Chile no envió ayuda directa a Nepal, la tragedia en el Himalaya generó una profunda preocupación en Santiago. Y no es casualidad.

Chile alberga más de 26.000 glaciares —es uno de los países con mayor masa glaciar del mundo, después de la Antártida y Groenlandia. La catástrofe en Nepal se convirtió en una señal de alarma: ¿podría ocurrir algo similar en los Andes?

Los expertos chilenos ya han dado la voz de alarma. El riesgo de aluviones glaciares (GLOF, por sus siglas en inglés) en Chile es real. Especialistas de SENAPRED (Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres) y SERNAGEOMIN (Servicio Nacional de Geología y Minería) mantienen alertas permanentes durante el período inverno-primavera de 2026.

Especial atención atrae la analogía con la tragedia de Villa Santa Lucía en 2017, cuando un potente aluvión se cobró vidas en la Patagonia chilena.

Como señalan los expertos, el riesgo de este tipo de catástrofes «está distribuido por todo el territorio chileno, desde Atacama hasta Magallanes». Sin embargo, la probabilidad de un desastre de la magnitud de Nepal en Chile se considera relativamente baja.

No obstante, la tragedia en Nepal ha llevado a las autoridades y científicos chilenos a revisar los sistemas de monitoreo de lagos glaciares y de alerta temprana.

Consecuencias económicas: miles de millones en pérdidas

El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal declaró que los daños causados por las inundaciones podrían ascender a «varios miles de millones de dólares».

Han quedado destruidos:

  • Infraestructura vial crítica
  • Centrales hidroeléctricas, base del sistema energético del país
  • Decenas de aldeas, dejando sin hogar a miles de familias
  • Tierras de cultivo a lo largo de los valles fluviales

La reconstrucción, según los expertos, llevará años y requerirá un amplio respaldo internacional.

Qué viene después?

La situación sigue siendo extremadamente tensa. Las autoridades nepalíes advirtieron del riesgo de nuevas inundaciones en algunas zonas tras el nuevo aumento del nivel del río Bhote Koshi. Se recomendó a los residentes de las zonas afectadas mantener la vigilancia.

Las labores de búsqueda y rescate continúan. Los esfuerzos se centran en:

  • Las centrales hidroeléctricas, donde podrían encontrarse trabajadores atrapados
  • Las zonas montañosas de difícil acceso
  • La identificación de los fallecidos mediante pruebas de ADN

La comunidad internacional sigue aumentando su ayuda. Pero cada día que pasa, las posibilidades de encontrar supervivientes entre los escombros y las corrientes de hielo disminuyen rápidamente.

Memoria

Esta catástrofe se ha convertido en la inundación más mortífera en la historia de Nepal. Ha recordado al mundo la vulnerabilidad de las regiones montañosas ante el cambio climático —los glaciares se derriten, los lagos se llenan y el riesgo de desbordes crece cada año.

Como dijo un rescatista en el lugar de la tragedia: 

No solo luchamos contra la naturaleza, luchamos contra el tiempo.

Y ese tiempo se está agotando.

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