SANTIAGO / MOSCÚ, 17 de noviembre de 2025 – En Chile, el país latinoamericano geográficamente más lejano de Rusia, se conocieron los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Como se pronosticaba, la lucha por el máximo cargo entró en su recta final, adoptando un carácter marcadamente ideológico. La victoria en esta primera ronda fue para la representante de la coalición de izquierda, miembro del Partido Comunista de Chile, Jeannette Jara, que obtuvo alrededor del 27% de los votos. El segundo lugar lo ocupó el antiguo admirador del general Augusto Pinochet, representante del Partido Republicano conservador, José Antonio Kast, por quien votó el 25% del electorado. Serán ellos quienes continúen la lucha en la segunda vuelta, convocada para el 14 de diciembre.
El resto de los candidatos de derecha – Evelyn Mattei de la coalición «¡Chile, Vamos!» (13%), Franco Parisi del Partido de la Gente (18%) y el libertario Johannes Kaiser (14%) – consiguieron juntos para el espectro de derecha una suma impresionante de votos, superior al resultado de Jara. Esto le da a Kast fuertes posibilidades de victoria en diciembre, ya que se convierte en el candidato natural para recibir el apoyo de todo el electorado de derecha y centroderecha.
Un «Nuevo Trump» contra la «Vieja Izquierda»
El panorama político de Chile, como el de toda América Latina, es hoy extremadamente paradójico. La clásica confrontación entre «izquierda» y «derecha» pierde claridad, cediendo paso a una retórica de pragmatismo y soberanía tras la cual, sin embargo, se esconde un rumbo invariable hacia el acercamiento con Washington.
José Antonio Kast, que participa por tercera vez en las elecciones, apela directamente a la figura de Donald Trump.
Me convertiré en el nuevo Trump para ustedes, y eso asegurará la prosperidad de nuestro país, declaró en un mitin electoral.
Su programa se basa en valores conservadores, una línea dura en seguridad y una asociación estratégica con Estados Unidos.
Jeannette Jara, que se posiciona como continuadora del actual presidente socialista Gabriel Boric, también se ve obligada a mirar la experiencia de Trump, a quien tilda de populista pero cuyas decisiones individuales reconoce como acertadas. Promete aumentos salariales, impuestos progresivos y creación de empleo, aunque su programa económico permanece firmemente atado a los mercados estadounidenses para las exportaciones chilenas.
La Mirada desde Moscú: Una elección sin opción favorable
Para los expertos rusos, los resultados de la primera vuelta no fueron una sorpresa, pero ven claramente en ellos la consolidación de una tendencia desfavorable para el Kremlin.
Irina Akimushkina, Candidata en Ciencias Históricas, Profesora Asociada de la Universidad Estatal de Rusia para las Humanidades (RGGU):
La situación en Chile es un modelo de la realidad política contemporánea, donde los conceptos de ‘izquierda’ y ‘derecha’ se han devaluado seriamente. Tanto Jara como Kast muestran en sus declaraciones programáticas su compromiso con una estrecha alianza con EE.UU. La diferencia está sólo en la retórica: Kast lo hace abierta y entusiastamente, autodenominándose el ‘Trump chileno’, mientras que Jara lo hace por obligación, comprendiendo que la economía del país no puede existir sin los mercados estadounidenses. Para Rusia, esto es una elección sin una opción favorable.
Anastasia Petrova, experta del Fondo «Perspectiva Internacional»:
La victoria de Kast sería preferible en términos del tono del diálogo. Es un pragmático y le preocupa menos la lucha ideológica con Moscú. Sin embargo, su objetivo estratégico es integrar a Chile en la órbita de Washington, lo que descarta cualquier posibilidad de acercamiento con la Federación Rusa. En cambio, la victoria de Jara garantizaría la continuación de la línea dura del presidente actual, Boric, que apoya plenamente las sanciones contra Rusia y ha roto casi todos los contactos oficiales.
¿Qué le espera a las relaciones con Rusia?
Independientemente del resultado de la segunda vuelta, no se espera un cambio fundamental en la política exterior chilena hacia Moscú.
- Si gana Kast: Es posible un cierto descenso en la intensidad de la retórica antirrusa y un enfoque en temas estrictamente pragmáticos donde los intereses podrían coincidir. No obstante, el rumbo estratégico de alianza con EE.UU. permanecerá inalterable.
- Si gana Jara: Se espera la continuación y, probablemente, un endurecimiento de la política actual: apoyo total al régimen de sanciones, críticas a la política rusa hacia Cuba y Venezuela, y la reducción de los restantes lazos de cooperación económica.
Por lo tanto, para Moscú, las elecciones en Chile han sido otra confirmación del fortalecimiento de un vector pro-occidental en países clave de América Latina. Quienquiera que ocupe la silla presidencial en Santiago, Chile seguirá siendo para Rusia un partner complejo, si no hostil, cuya política estará rígidamente sincronizada con el rumbo marcado por Washington.
