En Nepal estallaron las protestas más grandes de los últimos años: miles de jóvenes —representantes de la generación Z— salieron a las calles contra la prohibición de redes sociales y la corrupción. Los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad dejaron 19 muertos y cientos de heridos. La prohibición fue levantada, el primer ministro K. P. Sharma Oli presentó su renuncia, pero las protestas no cesan. Un símbolo de la crisis fue la tragedia en la familia del primer ministro: su esposa resultó gravemente herida tras un ataque con fuego por parte de los manifestantes.

Cronología de los hechos
El 5 de septiembre, el gobierno de Nepal anunció el bloqueo temporal de Facebook, X, YouTube e Instagram. La razón oficial: «necesidad de registrar las redes sociales en el país y proteger los intereses nacionales».
Entre el 6 y 7 de septiembre, comenzaron manifestaciones espontáneas en Katmandú y otras ciudades. Los jóvenes salieron con carteles que decían:
Cierren la corrupción, no las redes sociales!
El 8 de septiembre, la policía utilizó cañones de agua, balas de goma y porras. Se produjeron enfrentamientos. Según Reuters, «murieron 19 personas y más de 100 resultaron heridas».
El 9 de septiembre, el primer ministro Oli anunció su renuncia:
Me voy para salvar al país de una crisis aún mayor. Los jóvenes exigen cambios, y debemos reconocerlo, dijo en un mensaje a la nación.

Razones de la protesta
La prohibición de redes sociales fue solo la chispa. Detrás de ella se encuentra el descontento acumulado por la corrupción, el desempleo y la falta de perspectivas.
El politólogo Devad Prakash explicó:
Los jóvenes están cansados de las élites que han mantenido el poder durante décadas, prometiendo reformas y sin cumplir nada. Facebook y YouTube se convirtieron en símbolos de libertad; su bloqueo provocó la explosión.
Una testigo, estudiante de la Universidad Tribhuvan, dijo a los periodistas:
No luchamos solo por TikTok. Luchamos por nuestro futuro. No hay trabajo, no hay justicia, y ahora quieren quitarnos nuestra voz.
Voces de la calle
Periodistas de medios locales recogieron testimonios de jóvenes manifestantes:
Shivan, 22 años, programador:
Mi padre se fue a trabajar a Catar porque en Nepal no hay empleo. Crecemos en el vacío. Cuando nos quitaron las redes sociales, fue la gota que colmó el vaso. Queremos cambios, no limosnas.
Priya, 19 años, estudiante:
Nos llaman zúmers, pero somos los únicos que salieron a luchar. Nuestros padres están cansados y resignados, nosotros no nos quedaremos callados.
Un periodista del Kathmandu Post señaló:
La clase media de Katmandú se ha puesto inesperadamente del lado de los manifestantes. Incluso quienes no salieron a la calle entregaban agua, comida y ayudaban a los heridos. Esto hace que la protesta sea más amplia de lo que parece.
Análisis de expertos
Según analistas del Centro de Estudios Asiáticos en Nueva Delhi, la crisis en Nepal refleja una tendencia regional más amplia:
Los jóvenes del sur de Asia no quieren vivir en sistemas autoritarios. Las protestas en Katmandú son parte de la rebelión global de los Z, desde Hong Kong hasta Tiflis.
Un experto del Centro de Análisis de Relaciones Internacionales (CARM) en Moscú señaló:
No se pueden reducir estas protestas a TikTok. Es una lucha por un nuevo orden social, donde los jóvenes exigen acceso al poder y justicia.
Reacción de las autoridades
Tras la tragedia, las autoridades levantaron el bloqueo de las redes sociales y anunciaron la creación de una comisión investigadora.
El ministro del Interior, Baraj Sharma, declaró:
Pagaremos compensaciones a las familias de los fallecidos, brindaremos atención médica gratuita a los heridos. La comisión debe presentar su informe en 15 días.
Al mismo tiempo, se impuso un toque de queda en la capital y el ejército se desplegó alrededor del parlamento.
Símbolo de la crisis: ataque a la esposa del primer ministro
Un hecho de gran resonancia ocurrió en la residencia del primer ministro. Un grupo de manifestantes radicales incendió un automóvil en el que se encontraba la esposa de Oli, Raj Kumari. La mujer sufrió quemaduras graves y actualmente está en cuidados intensivos.
Un manifestante comentó más tarde:
No queríamos atacarla personalmente. Fue la furia contra el poder. Pero ahora entendemos que la protesta se ha salido de control.
Reacción internacional
Estados Unidos y la Unión Europea expresaron su preocupación. El Departamento de Estado de EE. UU. afirmó:
Apoyamos el derecho de los ciudadanos de Nepal a la protesta pacífica y a la libertad de expresión. El uso de la fuerza contra los manifestantes es inaceptable.
La UE subrayó en un comunicado:
Nepal debe encontrar un camino de diálogo con la juventud, y no intentar silenciarla.
Reacción de Rusia
Moscú reaccionó con cautela. El Ministerio de Exteriores ruso pidió «mantener la estabilidad» y señaló la «inadmisibilidad de la intervención externa».
La portavoz del Ministerio de Exteriores, María Zajarova, declaró:
Partimos de que lo que ocurre es un asunto interno de Nepal. Rusia defiende el respeto a la soberanía y se opone a la politización de la situación.
Los medios rusos calificaron las protestas como «la rebelión de los zúmers», resaltando también su carácter anticorrupción.
Testimonios de testigos y figuras públicas
Alcalde de Katmandú, Balendra Shah:
«Es un movimiento espontáneo de la generación Z, al que quizás yo mismo ya no pertenezco. Pero es importante escuchar sus aspiraciones, objetivos y pensamiento».
Activista Miraj Dhungana:
«Las redes sociales eran nuestro espacio para estudiar, trabajar y expresarnos. Ahora el Estado quiere destruir nuestra voz».
Periodista y escritora Sarita Tiwari:
«Que este movimiento sea un desafío a las redes de corrupción en la política, la burocracia y la sociedad. Que se haga más fuerte».
Estudiante Ikshma Tumarok:
«Protestamos contra el enfoque tiránico del gobierno. Queremos cambios: otros lo toleraron, pero nosotros ya hemos tenido suficiente».
Federación de periodistas (NHRC):
«El cierre de las redes sociales socava los principios democráticos: es una interferencia en el derecho fundamental a la libertad de expresión».
¿Qué sigue?
Las protestas de la generación Z en Nepal muestran que el sistema social y político del país está al borde de cambios profundos. Los expertos predicen que el movimiento no se detendrá hasta que se implementen reformas transparentes y los jóvenes tengan oportunidades reales para influir en la economía y la política del país.
